Las virtudes cristianas (XXIV): La longanimidad, saber esperar las promesas de Dios.
Las virtudes cristianas (XXIV): La longanimidad, saber esperar las promesas de Dios. Hay esperas que duran unos minutos. Otras duran meses. Y algunas pueden durar toda una vida. Ayer hablábamos de la paciencia. De aprender a respetar los tiempos de Dios, de soportar las dificultades sin abandonar el camino y de continuar sembrando aunque todavía no veamos el fruto. Pero la tradición cristiana añade inmediatamente otro fruto del Espíritu Santo que hoy utilizamos poco en nuestro lenguaje habitual: la longanimidad . El Catecismo la incluye entre los doce frutos del Espíritu Santo, después de la paciencia. Las dos están profundamente relacionadas, pero no son exactamente lo mismo. La paciencia nos ayuda a soportar el mal presente. La longanimidad nos ayuda a esperar durante mucho tiempo un bien que todavía no llega . Es la virtud del corazón que sabe esperar a largo plazo. La del que ha rezado durante años. La del que lleva mucho tiempo sembrando. La del que conti...