Las virtudes cristianas (XXI): El gozo, una alegría que el mundo no puede dar.
Las virtudes cristianas (XXI): El gozo, una alegría que el mundo no puede dar. Hay personas que sonríen mucho y no son felices. Y hay personas que atraviesan momentos muy duros y, sin embargo, conservan en lo profundo una serenidad luminosa que sorprende a quienes las rodean. Esto nos permite comprender desde el principio una distinción importante. El gozo cristiano no es simplemente estar contento. La alegría humana depende muchas veces de lo que sucede. Recibimos una buena noticia y nos alegramos. Conseguimos algo que deseábamos y nos alegramos. Estamos con personas queridas y nos alegramos. Todo eso es bueno. El cristianismo no sospecha de la alegría humana. Al contrario, sabe recibirla agradecidamente como un regalo de Dios. Pero el Espíritu Santo puede producir en nosotros algo todavía más profundo. San Pablo lo llama gozo . «El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz...» (Gal 5,22). Después de la caridad aparece inmediatamente el gozo. Y no es casual...