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Las virtudes cristianas (XIII): La sabiduría, aprender a mirar las cosas con los ojos de Dios.

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  Las virtudes cristianas (XIII): La sabiduría, aprender a mirar las cosas con los ojos de Dios. Ayer comenzamos a hablar de los dones del Espíritu Santo y dijimos que no son talentos extraordinarios reservados a unos pocos cristianos, ni fenómenos llamativos, ni una especie de complemento espiritual para quienes desean llegar un poco más lejos. Son disposiciones permanentes que nos hacen dóciles a la acción del Espíritu Santo. Y el primero de esos siete dones es la sabiduría . La palabra puede engañarnos. Cuando decimos que una persona es sabia solemos imaginar a alguien que sabe muchísimo, que ha leído muchos libros, que posee una larga experiencia o que es capaz de resolver cuestiones difíciles. Todo eso puede ser excelente. Pero no es exactamente de lo que hablamos aquí. Una persona puede tener una inteligencia extraordinaria y carecer de sabiduría espiritual. Puede conocer idiomas, ciencias, filosofía, historia y teología y, al mismo tiempo, no saber colocar correctamente las ...

Las virtudes cristianas (XII): Los dones del Espíritu Santo, aprender a dejarnos conducir por Dios.

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Las virtudes cristianas (XII): Los dones del Espíritu Santo, aprender a dejarnos conducir por Dios. Durante los últimos artículos hemos hablado mucho de lo que ocurre dentro de la vida cristiana. Hemos recorrido las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Después hemos entrado en las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Podría parecer que ya tenemos un programa bastante completo. La prudencia nos ayuda a reconocer el bien concreto que debemos realizar. La justicia ordena nuestras relaciones con Dios y con los demás. La fortaleza permite mantenernos firmes cuando hacer el bien resulta difícil. La templanza gobierna nuestros deseos. La fe nos permite creer en Dios y fiarnos de Él. La esperanza nos sostiene mientras caminamos hacia aquello que Dios ha prometido. Y la caridad nos hace amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por amor de Dios. ¿Qué falta? Algo fundamental. Porque la vida cristiana no consiste únicamente ...