Gracias, Señor
Gracias, Señor, por quedarte con nosotros, entre nosotros. Gracias por hacerte uno más. Gracias, porque sin ti nuestra alma está vacía, desordenada, desnortada. Tú nos das la dignidad de Hijos de Dios, te nos das como alimento, entregándote de nuevo en la Cruz por todos nosotros en cada Misa. ¡Qué gran bondad nos tienes, Señor! Mirándote expuesto, o en el Sagrario, recuerdo el "Adoro te devote" de Santo Tomás de Aquino. Y, parafraseándolo, Te digo: "Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios, nada es más verdadero que esta palabra de verdad. En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad. Sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido". Quiero estar contigo en el Paraíso, Señor. Y esto, ahora estando yo aquí Contigo, es un anticipo del mismo. Quiero por siempre alabarte, honrarte, amarte. ...