Gracias, Señor
Gracias, Señor, por quedarte con nosotros, entre nosotros. Gracias por hacerte uno más. Gracias, porque sin ti nuestra alma está vacía, desordenada, desnortada.
Tú nos das la dignidad de Hijos de Dios, te nos das como alimento, entregándote de nuevo en la Cruz por todos nosotros en cada Misa. ¡Qué gran bondad nos tienes, Señor!
Mirándote expuesto, o en el Sagrario, recuerdo el "Adoro te devote" de Santo Tomás de Aquino. Y, parafraseándolo, Te digo: "Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios, nada es más verdadero que esta palabra de verdad. En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad. Sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido".
Quiero estar contigo en el Paraíso, Señor. Y esto, ahora estando yo aquí Contigo, es un anticipo del mismo. Quiero por siempre alabarte, honrarte, amarte. Quiero que estés siempre conmigo, nunca me abandones. Tú que bien sabes cómo somos, pues has pasado por nuestra naturaleza humana, y la tienes glorificada. ¡Oh, Cristo Divinidad gloriosa! Te alabo y glorifico en tus dos naturalezas. ¡Gracias por quedarte en el Altar!
No sólo te abajaste a nuestra carne en Belén: ¡lo haces a cada momento en un poco de pan y un poco de vino! Allí donde hay un altar y un sacerdote, ¡te vuelves a abajar! Gracias por tu grandeza, tu bondad, tu generosidad: gracias por tu Gracia santificante, que nos perfecciona como hijos de Dios a tu divina imagen. ¡Gracias por hacernos cristianos!
Sólo te pido una cosa, que te digo diariamente en cada oración secreta antes de la Comunión: ¡Jamás permitas que me separe de ti!

Jamás lo permitas!! Para que la juventud esté siempre a tu lado y no se deje distraer por el mundo . Qué los mayores seamos testimonio de Cristo . 🙏
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