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Mostrando entradas de agosto, 2026

Las virtudes cristianas (VI): La justicia, aprender que no todo me pertenece.

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Las virtudes cristianas (VI): La justicia, aprender que no todo me pertenece Hay una manera bastante sencilla de descubrir si hemos empezado a comprender la justicia. Consiste en reconocer que no todo lo que está a nuestro alcance nos pertenece . Puedo tener delante el tiempo de otra persona, pero ese tiempo no es mío. Puedo conocer un defecto suyo, pero su fama no me pertenece. Puedo tener autoridad sobre alguien, pero eso no convierte su dignidad en propiedad mía. Puedo deber dinero y conservarlo todavía en mi cuenta, pero ese dinero ya no es verdaderamente mío. Puedo haber recibido un favor que nadie me obliga jurídicamente a devolver, y sin embargo existe una deuda de gratitud. Y puedo disponer de veinticuatro horas cada día, pero tampoco todas ellas me pertenecen de la misma manera, porque hay un tiempo que debo a mis obligaciones, otro a quienes me han sido confiados y, de una forma muy especial, un lugar que corresponde a Dios. La justicia comienza cuando dejamos de mirar el mun...

Las virtudes cristianas (V): La prudencia, porque no basta con querer hacer el bien

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  Las virtudes cristianas (V): La prudencia, porque no basta con querer hacer el bien Hay personas que hacen bastante daño con magníficas intenciones. La frase puede parecer exagerada, pero basta pensar un poco. Decimos algo verdadero en el peor momento posible. Corregimos a alguien delante de quienes no deberían escuchar la corrección. Intentamos ayudar y terminamos resolviendo a otro aquello que debía aprender a resolver por sí mismo. Defendemos una causa justa utilizando un tono que consigue que nadie quiera escucharnos. Damos un consejo sin conocer suficientemente la situación. Actuamos deprisa porque «había que hacer algo» y, al cabo de unas horas, descubrimos que probablemente habría sido mejor esperar. Nada de esto convierte necesariamente en mala nuestra intención. El problema está en otra parte. Para hacer el bien no basta con querer el bien. Hay que saber reconocer qué bien debe hacerse, cuándo debe hacerse y de qué manera. Ahí comienza la prudencia. Y por eso, aunque muc...

Las virtudes cristianas (IV): Las cuatro bisagras de una vida buena.

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Las virtudes cristianas (IV): Las cuatro bisagras de una vida buena En los artículos anteriores hemos hablado de la virtud, de cómo se forma y de la cooperación entre la gracia de Dios y nuestra libertad. Ahora podemos empezar a entrar en las virtudes concretas. Y la tradición cristiana comienza por cuatro: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Se llaman virtudes cardinales . La palabra puede sonar un poco técnica, pero su significado es muy sencillo. Procede de cardo , que en latín significa «gozne» o «bisagra». Una puerta gira sobre sus goznes. Del mismo modo, buena parte de nuestra vida moral gira alrededor de estas cuatro virtudes. No porque sean las únicas. Hay muchas otras: paciencia, mansedumbre, generosidad, veracidad, constancia, humildad, laboriosidad… Pero muchas de ellas encuentran su orden, su medida o su apoyo en estas cuatro grandes virtudes. Por eso el Catecismo dice que tienen una función de «quicio» y que las demás virtudes humanas se agr...