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Mostrando entradas de septiembre, 2022

Gracias, Señor

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Gracias, Señor, por quedarte con nosotros, entre nosotros. Gracias por hacerte uno más. Gracias, porque sin ti nuestra alma está vacía, desordenada, desnortada.  Tú nos das la dignidad de Hijos de Dios, te nos das como alimento, entregándote de nuevo en la Cruz por todos nosotros en cada Misa. ¡Qué gran bondad nos tienes, Señor! Mirándote expuesto, o en el Sagrario, recuerdo el "Adoro te devote" de Santo Tomás de Aquino. Y, parafraseándolo, Te digo: "Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios, nada es más verdadero que esta palabra de verdad. En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad. Sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido". Quiero estar contigo en el Paraíso, Señor. Y esto, ahora estando yo aquí Contigo, es un anticipo del mismo. Quiero por siempre alabarte, honrarte, amarte. ...

"Orate, fratres"

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Antes de la anáfora, el sacerdote pide ayuda a los fieles volviéndose hacia ellos (la primera vez que lo hace en el rito latino "normal" desde que se inicia la liturgia eucarística) y pidiéndoles que unan sus oraciones a la suya para que Dios Padre (a quien va dirigida la anáfora) acepte el Sacrificio que están celebrando: "Orate, fratres, ut meum ac vestrum sacrificium acceptabile fiat apud Deum Patrem omnipotentem", "orad, hermanos, para que este Sacrificio mío y vuestro sea agradable a Dios, Padre Todopoderoso". En ese momento los fieles recitan una maravillosa oración, en la que afirman al sacerdote su propia participación en ese Sacrificio:  "El Señor reciba de tus manos este Sacrificio, para alabanza y gloria de Su Nombre, para nuestro bien y el de toda Su Santa Iglesia". Luego el Sacrificio va orientado en tres direcciones, como bien dice esta oración. En otro momento del Canon, el sacerdote dice en el recuerdo de los vivos: ...

Un nuevo camino: de nuevo en marcha.

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  Cambio de tercio: vuelvo donde empecé y donde creo que nunca debí salir: el blog. Mi blog antiguo tenía muchísimas visitas, era algo que, en mis años de misacantano, me preocupaba mucho. Aquel joven sacerdote preocupado por ser aceptado por el mundo... Gracias a Dios, sigo caminando a Su encuentro, con distintas compañías, pero siempre siguiendo el mismo camino y buscando lo mismo: cumplir la Voluntad del Señor.  Dejo Twitter. Es muy esclavo. Ya me lo comentaron algunos compañeros sacerdotes, y yo no lo quería ver; pero es así, te quita muchísimo tiempo. Es verdad que hace una buena tarea evangelizadora, pero en nuestra vida y nuestro ministerio hay gente que siempre nos espera. Y no puedes dejarlos esperando porque estás leyendo lo último de Twitter, o se te ha ocurrido un pensamiento "genial" y lo tienes que poner de inmediato. No. En nuestra vida debemos ponernos prioridades, y una de ellas debe ser el orden: tener un horario. Ese horario es necesario para nuestra vida e...