Un nuevo camino: de nuevo en marcha.
Cambio de tercio: vuelvo donde empecé y donde creo que nunca debí salir: el blog. Mi blog antiguo tenía muchísimas visitas, era algo que, en mis años de misacantano, me preocupaba mucho. Aquel joven sacerdote preocupado por ser aceptado por el mundo...
Gracias a Dios, sigo caminando a Su encuentro, con distintas compañías, pero siempre siguiendo el mismo camino y buscando lo mismo: cumplir la Voluntad del Señor.
Dejo Twitter. Es muy esclavo. Ya me lo comentaron algunos compañeros sacerdotes, y yo no lo quería ver; pero es así, te quita muchísimo tiempo. Es verdad que hace una buena tarea evangelizadora, pero en nuestra vida y nuestro ministerio hay gente que siempre nos espera. Y no puedes dejarlos esperando porque estás leyendo lo último de Twitter, o se te ha ocurrido un pensamiento "genial" y lo tienes que poner de inmediato. No.
En nuestra vida debemos ponernos prioridades, y una de ellas debe ser el orden: tener un horario. Ese horario es necesario para nuestra vida espiritual y también para la material. Debemos tener un orden en medio de este mundo caótico. Es menester poner mucho de nuestra parte para que demos siempre el ciento por uno: ¡si no, nos lo exigirá el Señor! Y no podemos defraudarLe.
Hace una semana ocurrió, como se suele decir, la "gota que colma el vaso": una persona en dirección espiritual me dijo que dejó de ir a un sacerdote "porque no paraba de mirar el móvil". Y me lo estaba diciendo cuando yo lo estaba mirando. Para apagarlo, sí, pero lo tenía en las manos cuando ya me había comenzado a decir la frase.
Entendí que era el Señor quien me hablaba, y me lo decía claramente: debo dejar "el móvil". Y ahora, que Android es muy chivato, te dice las horas que lo usas y en qué lo empleas. Y el resultado era desolador: Twitter empleaba el 85% del tiempo en el cual "miro" el móvil. Era IMPRESCINDIBLE cambiar de tercio, y eso es lo que estoy haciendo.
Gracias a todos por haberme aguantado estos años. Bienvenidos los que venís por aquí de nuevo para leerme. Espero ansiosamente vuestros comentarios, y deseo de todo corazón acompañaros al encuentro del Señor.
Un saludo en Cristo con mi bendición.

Después del pajarito azul,por aquí estamos, siguiéndole.
ResponderEliminarEsperemos volver a encontrarnos. Un abrazo grande.
ResponderEliminarQue sea enhorabuena.
ResponderEliminarDe nadie he estado tan en contra y de nadie he estado tan a favor. Lo sigo por acá.
ResponderEliminarEn este blog continuaré singuiéndole y dándole todo mi apoyo . Lo voy a extrañar .
ResponderEliminarPerfecto, Padre, por aquí le seguimos. Gracias por todo.
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